Razonamiento verbal

  • Ejercicio

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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.

  • Lea el poema y responda.


    Soneto


    Miré los muros de la patria mía,
    si un tiempo fuertes ya desmoronados,
    de la carrera de la edad cansados,
    por quien caduca ya su valentía.
    Salime al campo. Vi que el sol bebía
    los arroyos del hielo desatados,
    y del monte quejosos los ganados,
    que con sombras hurtó su luz al día.
    Entré en mi casa. Vi que, amancillada,
    de anciana habitación era despojos;
    mi báculo, más corvo y menos fuerte.
    Vencida de la edad sentí mi espada,
    y no hallé cosa en que poner los ojos
    que no fuese recuerdo de la muerte.


    Francisco de Quevedo


    ¿Cómo califica el poeta a su patria?

  • Lea el texto y responda.


    Ilíada


    Dijo, y, blandiéndola, arrojó la pica, de luenga sombra.

    Y el esclarecido Héctor la vio venir de frente y la esquivó,

    pues previó la dirección y se agachó; y la broncínea pica pasó volando por encima y se clavó en el suelo. Palas Atenea la sacó
    y se la devolvió a Aquiles sin que Héctor, pastor de huestes,

    lo notara. Y Héctor dijo al intachable Pelida:

    «¡Has errado, Aquiles, semejante a los dioses!

    ¡No conocías gracias a Zeus sino contra lo que afirmabas! No has resultado ser más que un charlatán y un embustero

    que quería asustarme para hacerme olvidar la furia y el coraje.

    No será por la espalda y huyendo como me clavarás la pica;

    ¡en el pecho, según vaya furioso en derechura, húndemela,

    si es que el dios te lo ha otorgado! Mas esquiva mi pica

    broncínea primero: ¡ojalá se te meta entera en el cuerpo!

    La guerra se volvería más liviana para los troyanos

    con tu muerte, pues eres para ellos la peor calamidad.»



    Homero

    Identifique las características de Héctor a partir del texto.

  • Identifique los verbos graduales.
  • Lea el texto y responda.


    La quimera del oro


    Mientras descendían por el ribazo cojeando dolorosamente sucedió que el hombre que iba en cabeza se tambaleó entre el caos de rocas. Los dos estaban fatigados y débiles; sus rostros contraídos tenían aquella expresión de paciencia que confieren las privaciones largo tiempo soportadas. Iban pesadamente cargados, sujetas a sus hombros colgaban unas correas; otras correas pasaban sobre su frente y les ayudaban a sostener el fardo. Cada uno de los dos hombres llevaba un rifle y caminaba encorvado; los hombros hacia adelante, la cabeza inclinada, la vista clavada en el suelo.


    —Me gustaría tener un par de los cartuchos que perdimos en nuestro escondrijo dijo el segundo hombre.


    Su voz era inexpresiva. El otro no contestó.


    Cruzaban ahora —el que había hablado pegado a los talones del otro— la corriente que espumeaba, lechosa, entre las rocas. No se habían quitado las botas, puesto que el agua estaba helada hasta el punto de que les dolían los tobillos y sus pies se entumecían. En algunos lugares el agua discurría contra sus rodillas y los dos vacilaban buscando dónde asentar el pie.


    Jack London

    ¿Cuál es el sentido de la palabra “fardo” en el texto de Jack London?

  • Ordene la secuencia de acontecimientos.

    1. La joven Lise inició sus estudios universitarios a los 23 años, en 1901, año en que se otorgó por primera vez el premio Nobel. Finalmente, se graduó en 1906 con una tesis de contenido experimental y teórico. Lise Meitner fue la primera mujer en obtener un doctorado en física por la universidad de Viena.
    2. Lise Meitner nació en Viena, Austria, el 7 de noviembre de 1878, hija de un próspero abogado vienés. Sus padres daban gran valor a la educación, así que le proporcionaron tutores privados.
    3. Años después trabajó en el Instituto Kaiser Wilhelm. En una ocasión unos representantes editoriales fueron al Instituto a buscar al “profesor” Meitner, interesados en publicar sus trabajos. Cuando se enteraron que era mujer, cambiaron de opinión.
    4. Se dice que en su infancia Lise Meitner fue tímida y retraída, lo cual pareciera no ser indicio de la brillantez que en su juventud y madurez iluminarían a la física nuclear.