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Instrucciones: Responde las siguientes preguntas.
Lea el poema y responda.
Soneto
Esta tarde, mi bien, cuando te hablabacomo en tu rostro y tus acciones víaque con palabras no te persuadía, que el corazón me vieses deseaba; Y amor, que mis intentos ayudaba, venció lo que imposible parecía, pues entre el llanto, que el dolor vertía, el corazón deshecho estilaba. Baste ya de rigores, mi bien, baste; no te atormenten más celos tiranos, ni el vil recelo tu quietud contrastecon sombras necias, con indicios vanos, pues ya en líquido humor viste y tocastemi corazón deshecho entre tus manos.
Sor Juana Inés de la Cruz
¿Cuál es el significado de la palabra “corazón” en el poema?
Lee el texto y responde de la pregunta
-¿De dónde sacas tus cuentos?-Del pozo-¿Del pozo?-Sí, del pozo. Del fondo del pozo. Están revueltos con el agua, con las ranas y con las estrellas; pero hay que saber sacarlos...El contador de cuentos guarda silencio de enigma. Sentado sobre los adobes de la barda y balanceando al aire sus piernas de barro, mira de reojo a “la preguntona”."La preguntona", es una niñita frágil, como de cera blanca: y crédula.El contador de cuentos sabe la importancia que sus embustes le han ganado entre la chiquillería de Palo Verde. Al final de los días, cuando empieza a parpadear la tarde, él se sienta en la barda que marca una raya paralela entre la milpa y el camino. Allí van todos los niños del pueblo a embaucarse con el milagro de su fantasía, plagada de campanas, de príncipes malos y de mendigos santos; de coyotes, de nahuales y de brujas.-Sabes- dice, como haciendo a “la preguntona” la merced de confiarle un secreto-. El pozo dice sus cuentos en las noches.Cuando hay luna es cuando se pueden sacar los más bonitos.-¿Y cómo los sacas?-¡Pues… nada! Me siento en el brocal y meto la cabeza dentro. Allí me estoy quietecito, mirando para abajo y escuchando, escuchando. Luego de estar así un rato puedo oír lo que el pozo dice…El auditorio contiene la respiración para que no se escape ni una sola de las palabras que el embustero hilvana.Carmen Báez
En la oración “La preguntona” es una niñita frágil, como de cera: blanca y crédula, encontramos una relación...
Lea el texto y responda.
Ilíada
Dijo, y, blandiéndola, arrojó la pica, de luenga sombra.Y el esclarecido Héctor la vio venir de frente y la esquivó,pues previó la dirección y se agachó; y la broncínea pica pasó volando por encima y se clavó en el suelo. Palas Atenea la sacóy se la devolvió a Aquiles sin que Héctor, pastor de huestes,lo notara. Y Héctor dijo al intachable Pelida:«¡Has errado, Aquiles, semejante a los dioses!¡No conocías gracias a Zeus sino contra lo que afirmabas! No has resultado ser más que un charlatán y un embusteroque quería asustarme para hacerme olvidar la furia y el coraje.No será por la espalda y huyendo como me clavarás la pica;¡en el pecho, según vaya furioso en derechura, húndemela,si es que el dios te lo ha otorgado! Mas esquiva mi picabroncínea primero: ¡ojalá se te meta entera en el cuerpo!La guerra se volvería más liviana para los troyanoscon tu muerte, pues eres para ellos la peor calamidad.»
Homero
¿Cuál es la postura de la diosa Palas en la batalla?
La quimera del oro
Mientras descendían por el ribazo cojeando dolorosamente sucedió que el hombre que iba en cabeza se tambaleó entre el caos de rocas. Los dos estaban fatigados y débiles; sus rostros contraídos tenían aquella expresión de paciencia que confieren las privaciones largo tiempo soportadas. Iban pesadamente cargados, sujetas a sus hombros colgaban unas correas; otras correas pasaban sobre su frente y les ayudaban a sostener el fardo. Cada uno de los dos hombres llevaba un rifle y caminaba encorvado; los hombros hacia adelante, la cabeza inclinada, la vista clavada en el suelo.
—Me gustaría tener un par de los cartuchos que perdimos en nuestro escondrijo dijo el segundo hombre.
Su voz era inexpresiva. El otro no contestó.
Cruzaban ahora —el que había hablado pegado a los talones del otro— la corriente que espumeaba, lechosa, entre las rocas. No se habían quitado las botas, puesto que el agua estaba helada hasta el punto de que les dolían los tobillos y sus pies se entumecían. En algunos lugares el agua discurría contra sus rodillas y los dos vacilaban buscando dónde asentar el pie.
Jack London
¿Cuál es el ambiente en el que caminan los dos hombres en la lectura de Jack London?
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